Proyecto avícola impulsa la reinserción social de menores en conflicto con la ley

Panamá, 6 de mayo de 2026.- Un grupo de jóvenes infractores recluidos en el Centro de Cumplimiento de Menores de Las Garzas han tomado parte de su tiempo para dedicarse a la cría de aves de corral.

Este proyecto avícola forma parte de los diversos programas de rehabilitación y reinserción social que implementa este centro, adscrito al Instituto de Estudios Interdisciplinarios (IEI) del Ministerio de Gobierno.

Uno de los jóvenes manifestó que era la primera vez que se le enseñaba cómo criar pollos, alimentarlos y brindarles los cuidados necesarios. “Ahora he aprendido nuevas habilidades”, aseguró.

También comentó que, además de esta actividad, ha aprendido otras disciplinas como informática, tapicería y artesanía, y actualmente cursa el quinto año del bachillerato en Comercio. “El día que obtenga mi libertad, pondré en práctica estos conocimientos al ejercer una profesión”, añadió.

Asimismo, envió un mensaje a otros jóvenes: “Que no se dejen influenciar por cosas negativas ni por lo material que algunas personas ofrecen en la calle, porque eso me llevó a no hacer lo correcto y ahora estoy aquí”, expresó.

El sistema de producción avícola es atendido por tres ingenieros agrónomos. Cuenta con dos galeras, cada una con 3,250 aves, para un total de 6,500, que se mantienen en condiciones adecuadas para su desarrollo, según explicó el ingeniero agrónomo Marino Ibarwin.

Con este programa dijo que se busca fomentar valores como la responsabilidad, la disciplina y el trabajo en equipo, además de brindarles herramientas para que, al salir, puedan generar ingresos y apoyar a sus familias.

Ibarwin indicó que, hasta la fecha, se han desarrollado 41 proyectos exitosos, gracias a un convenio con la Fundación Melo, que apoya la integración de los jóvenes en procesos productivos.

Por su parte, el director del centro, Elías Ibarra, destacó que estas iniciativas permiten que los jóvenes comprendan la importancia del trabajo en equipo, la responsabilidad y la generación de ingresos a través de actividades lícitas.

Este tipo de iniciativas muestra que la rehabilitación es posible cuando se brindan oportunidades reales de aprendizaje y desarrollo. Apostar por la formación y el trabajo digno no solo transforma la vida de estos jóvenes, sino que también contribuye a una sociedad más justa, inclusiva y con mayores oportunidades para todos.

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