Panamá, 1 de abril de 2026.- En un ambiente lleno de emoción, fe y esperanza, más de 60 privados de libertad del Centro Penitenciario La Nueva Joya, presentaron la obra musical “La Pasión de Cristo”, una puesta en escena que resaltó por su talento, organización y profundo mensaje de reflexión.
Los privados de libertad participaron activamente como actores, en la elaboración de la escenografía, vestuario y el coro, exponiendo sus habilidades artísticas, trabajo en equipo y compromiso, durante mes y medio de preparación para exponer una obra de calidad y significado espiritual.
El nuevo coro del centro, denominado «Sol Vibrante», dirigido por el privado de libertad, Marlon Acher, hizo su entrada triunfal destacándose en su primera presentación, con sus maravillosas voces, donde demostraron que en poco tiempo de ensayos constantes se logra el éxito.
El director General del Sistema Penitenciario, Jorge Torregroza, en su intervención dijo «veo con mucha satisfacción que por segundo año que se le da el apoyo a este tipo de actividades, notamos el talento que hay aquí y veo con mucha más satisfacción que ya tenemos nuestro coro en la Mega».
Torregroza, afirmó que sabe que hay necesidades y mucha ansiedad, pero que nosotros y la señora Ministra, Dinoska Montalvo, pensamos todos los días en ustedes, pero pensamos en poder dejar un legado en el sistema penitenciario, demostrar que las cosas pueden ser diferentes y que ustedes pueden hacer las cosas diferentes.
Por su parte, Fray Francisco Palomares Peña, religioso mercenario, responsable de la Pastoral Penitenciaria de la Arquidiócesis de Panamá, explicó que la Pasión de Cristo es una iniciativa de los propios privados de libertad que año tras año desde el grupo de cultura tiene que mostrar lo mucho que saben y los talentos que Dios les ha regalado.
Para Eduardo Ruíz Camarena, privado del sector D, representar a Jesús significa tantas cosas, empezando por el amor que Jesús ha derramado en cada uno de nosotros, ese amor incondicional que no tiene límites, que además nos enseña a vivir o revivir ese momento de sufrimiento, de dolor de Jesús, pero que nos deja una gran enseñanza que es el amor.
El privado Alexander Salguero, quien confeccionó los vestuarios con material reciclable, dijo que fue un arduo trabajo, donde se utilizaron sabanas para hacer los vestidos de los soldados, mucha costura, hilo y agujas.
La presentación forma parte del proceso de resocialización que desarrolla el sistema penitenciario, donde el arte, la cultura y la fe se convierten en herramientas de transformación personal, disciplina y aprendizaje.

