Equidad y productividad, dos caras del progreso del país

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El año pasado, siendo Ministra, tomé mi licencia de maternidad para tener a mi segundo hijo, una niña. Al respecto, no faltaron los comentarios, uno de ellos que si no podía esperar unos “mesecitos” más, hasta el 2019. Pero es el derecho de la mujer no verse forzada a escoger entre familia y trabajo. Hoy, 8 de marzo, que se conmemora la lucha por el reconocimiento de los derechos de las mujeres recordando la tragedia en Nueva York en la que murieron más de 100 mujeres trabajadoras que enfrentaban condiciones laborales precarias, en vez de celebrar debemos reflexionar sobre los temas pendientes.

Empiezo con la licencia de maternidad, cuya importancia para la sociedad es muchas veces incomprendida. A mí me han preguntado en innumerables ocasiones que cómo me fue en mis “vacaciones” a lo que yo contesto que, siendo un periodo de recuperación físico combinado con arduo trabajo y grandes responsabilidades, la licencia es todo menos una vacación. Por otro lado, la perspectiva de la maternidad le da a la mujer una mirada distinta en el trabajo y motivación de continuar su legado.

A pesar de que la evidencia con respecto a la lactancia materna como el mejor comienzo que le podemos ofrecer a nuestros hijos es contundente (recomiendo ver escritos del Ministro de Salud Miguel Mayo donde desacredita los mitos más comunes sobre dar pecho), como madre trabajadora comprometida con la lactancia he encontrado barreras significativas. Lo primero es la escasez de las salas de lactancia, lo cual obliga a las mujeres a escoger entre ordeñarse en un baño público o dejar de amamantar. El año pasado inauguramos la primera sala en el Ministerio, pero para que la lactancia sea compatible con el trabajo, los funcionarios a todos los niveles deben entender y promover los beneficios de la misma además de permitir, como lo exige nuestra legislación, flexibilidad en los horarios. Los beneficios de la lactancia trascienden al niño y su madre e impactan de manera positiva a la sociedad (según datos del Banco Mundial, por cada $1 que se invierte en la lactancia, se generan $35 en beneficios económicos para un país).

Desde el año pasado, la ley otorga una licencia de paternidad remunerada a los trabajadores del sector público y privado. La creación de una licencia de paternidad beneficia a los niños y a los padres, fortalece los lazos afectivos desde temprana edad e incentiva una paternidad responsable y una crianza de los hijos compartida de manera más igualitaria. Es por esto que me preocupa escuchar a mujeres decir que el país no estaba listo para esta legislación porque los hombres no van a usar el tiempo para estar con sus hijos sino para otras cosas. Esas justamente son las actitudes estereotipadas, tanto por parte de hombres como de mujeres, que debemos luchar por cambiar.

Ser madre y ministra me ha permitido apreciar los enormes retos que enfrentamos las mujeres madres para participar en condiciones de igualdad en la fuerza laboral pero también, ver el mundo a través de mis hijos, me ha guiado hacia una visión más integral, donde por ejemplo no se pueden analizar nuestros problemas de país sin darle prioridad a la educación, a la prevención, al inicio del ciclo de la violencia, a la importancia de la familia en inculcar valores que eviten la corrupción.

En este gobierno estamos impulsando esfuerzos importantes para lograr una mayor equidad de género, que es uno de los elementos que nuestro país requiere para alcanzar un pleno desarrollo. Si la mitad de la población (las mujeres) tiene mejores oportunidades de ser productiva y alcanzar todo su potencial, sin duda tendremos un mejor país; además de que no me cabe duda que la mirada conjunta de hombres y mujeres construye una visión más amplia e integral de los problemas y sus soluciones.

Debemos entender que el tema no es sólo de gobierno, ni tampoco sólo de mujeres. Yo escogí ser madre y trabajar fuera del hogar por el ejemplo que me dieron mis padres, porque quiero trabajar por mi país y legar a mi hijo y a mi hija un mejor Panamá y porque quiero enseñarles que ellos pueden ser lo que quieran ser. Quiero que si mi hija decide trabajar en casa cuidando a sus hijos —trabajo legítimo y no reconocido— sea porque así lo quiso y no porque no tuvo la opción.

Hoy, más que un día para reflexionar, es un día para accionar.

Trabajemos por un Panamá donde las mujeres podamos escoger.

Ministra de Gobierno María Luisa Romero 

 

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