Arias Calderón, un verdadero demócrata y cristiano

Artículo de opinión de S.E. Carlos Eduardo Rubio, Viceministro de Gobierno

Ayer, en horas de la noche, despedimos al estadista, político, educador y filósofo, Dr. Ricardo Arias Calderón. Don Ricardo, ex Primer Vicepresidente de la República, fue una persona con una alta preparación académica quien, a su vez, se destacó siempre por ser un hombre de acción.

Fue indiscutiblemente el más grande emblema que ha tenido la Democracia Cristiana Panameña, debido a que sus discursos, valores, pensamientos y liderazgo, lo llevaron a no sólo ser el presidente del PDC (hoy Partido Popular) por más de una década, si no que sus ideas democristianas traspasaron las fronteras panameñas llevándolo a la presidencia de la Organización Demócrata Cristiana de América, y también de la Internacional Demócrata Cristiana.

Fue, y seguirá siendo, un gran forjador de pensamientos democráticos; de un país con elecciones justas, libres y con igualdad de oportunidades; de una Patria con transparencia, justicia, igualdad, libertad de expresión, de pensamientos y con justicia social.

Combatió con fervor la dictadura de los años 80 y sus repercusiones, caracterizada por el irrespeto a los derechos humanos y la dignidad de todos los panameños, la corrupción y el escenario de terror e inestabilidad que sufría la Patria. Todas estas batallas llevaron a que sus adversarios y enemigos atentarán contra su vida y la de sus familiares.

Pero también fue un verdadero cristiano, tanto en la dimensión vertical, como en la horizontal. Esto es, las relaciones con  Dios y el Hombre y entre los seres humanos, en otras palabras, cómo debemos tratar al prójimo, a los familiares, y demás.

Esto lo destacó como un verdadero social cristiano, ya que siempre fue fiel a la ideología practicada por parte de los Partidos Populares, Demócrata Cristianos y de Centro, pero no como una forma de actuar ante la opinión pública, la clase política o en determinadas circunstancias, sino como una manera de vivir, llena de valores y principios, haciendo respetar de por sí y ante sí, sobre todas las cosas, el humanismo cristiano.

Estoy completamente convencido de que el Dr. Arias Calderón debió haber sido Presidente en 1989, pero su propia voluntad política en aras de unir a la oposición, le permitió poner el interés nacional por delante del propio. Panamá hubiese tenido otro rumbo político y social.

Nos honró como el primer ministro de Gobierno y Justicia en democracia (1989-91), logrando durante su mandato la subordinación de las fuerzas armadas al poder civil. Sustento con convicción lo anterior, ya que en su gestión como administrador de la cosa pública o como líder político siempre demostró ser un gran pensador creyente en las ideas, por encima de los sucesos o las personas.

Hoy descansa un héroe ejemplar, pero su legado continúa. Todos debemos seguir ese espíritu y visión que siempre lo caracterizó. Sus enseñanzas, pensamientos, luchas y esfuerzos, permanecerán latentes en la memoria de todos los hijos de la patria.

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